La escenografía está de moda

Hoy en día, la escenografía o locación donde se presenta un desfile de moda, es casi tan importante como la colección misma. Para muchos, es un desperdicio de presupuesto o un desvío de atención innecesario en un momento donde el foco central debería ser la ropa. Para otros, la base creativa y conceptual de un diseño. Lo cierto es que el contexto de una presentación se ha vuelto un tema trascendental en los principales fashion weeks alrededor del mundo.

 

Uno de los íconos en la integración de la teatralidad en los desfiles, fue el fallecido Alexander McQueen, con sus recordadas pistolas de pinturas o modelos dentro de una gran caja de espejos.

 

Hoy es Karl Lagerfeld el que, año a año, se queda con el primer lugar dentro del podio de presentaciones. Cohetes, ciudades reproducidas a escala natural o incluso una selva con cascada en la mitad de París, han sido algunos de los sets que han servido de fondo para que las colecciones de Chanel sean presentadas cada temporada.

 

En el último Fashion week de París fue la casa YSL la encargada de impactar al público construyendo una tarima de más de 50 metros de largo frente a la Torre Eiffel.

 

No podemos dejar de lado el 90 aniversario de Fendi hace un par de temporadas atrás que convirtió nada más ni nada menos que a la fontana de Trevi en una alucinante pasarela de acrílico transparente. 

 

Es así como hoy en día (necesario o no), la producción y originalidad de un desfile se convierte en la nueva modelo de una presentación. Observada y criticada por miles de personas cada temporada.

 

Aquí algunos ejemplos de grandes escenografías que han marcado la pauta para la evolución del diseño escenográfico dentro de la industria.