Moda y tecnología

Hemos hablado de cómo la moda incorpora distintas ramas creativas dentro de sus procesos, pero algo que no ha estado considerado en nuestras notas, es una de las últimas uniones que ha generado grandes avances en la confección, el diseño y la forma de ver una prenda: La tecnología.

Un gran ejemplo de alguien que ha considerado la tecnología como guía para su trabajo, es Lauren Bowker, llamada también la “alquimista de la moda”.  Sus diseños de alta costura se materializan en tejidos que cambian de color según los movimientos del aire o los niveles de contaminación, chaquetas confeccionadas con materiales que capturan datos de nuestro campo magnético o gorros de Swarovski que reaccionan a la actividad cerebral, retratando el enojo, los nervios y la ansiedad de quien los lleva puestos.

¿Su última creación? Un tinte para el pelo que cambia de color de manera instantánea al exponerse a diferentes temperaturas.
Bowker decidió replantearse su futuro tras sufrir una enfermedad y pasar tiempo en el hospital. Se dio cuenta de que quería "crear algo con más significado". Fue entonces cuando decidió estudiar química y crear en 2013 la empresa “The Unseen” (del inglés “lo invisible”, o “lo oculto”) para, según sus propias palabras, "ayudar a visualizar los datos ocultos que nos rodean combinando ciencia y creatividad", ya que la tecnología y la llamada "ciencia de los materiales" no sólo está transformado el mundo de la moda, sino también el de la salud y el deporte.

Un ejemplo claro del uso de la tecnología en la moda está en el deporte, con ropa que utiliza sensores para controlar los movimientos corporales mientras se hace ejercicio. Sensores que, a su vez, se comunican con aplicaciones que registran la información permitiendo realizar un seguimiento del movimiento de cada uno de sus músculos sin necesidad de cables o de sistemas aparatosos para comprender su evolución y cómo puede mejorar. Por ejemplo, la marca deportiva Athos utiliza electrobiología y fue nombrada una de las compañías de fitness más innovadoras en el año 2015 (uno después de su creación, cuando sólo había lanzado una versión de su producto).
Sus creadores son Dhananja Jayalath y Christopher Wiebe, quienes compartían horas de clases y gimnasio en la Universidad de Waterloo, Canadá, decidieron formar equipo para su aventura empresarial. "Hacer ejercicio puede ser algo muy frustrante. Al día siguiente estás dolorido, quizás en exceso, si haces más de lo que necesitas; o puede que no lo suficiente si no alcanzaste tu potencial", comentan los diseñadores.

Otro gran producto que permite mejorar el rendimiento de un deportista son las zapatillas de ballet de E-Tracers que memorizan los pasos de los bailarines.
zapatillas de ballet tienen memoria...
La idea nació de la mente de la diseñadora catalana Lesia Trubat González y cuenta con sensores que permiten recordar los movimientos de baile para mejorar la técnica y generar "sensaciones visuales", enviando la información al bailarín para hacer las correcciones necesarias.

Pasando a un ejemplo bastante más masivo y popular, Las zapatillas "HyperAdapt" que lanzó Nike a finales del año pasado utilizan tecnología para atarse solas.
El nuevo producto del gigante estadounidense de ropa deportiva requirió más de una década de pruebas e investigación hasta crear un modelo práctico que no pesara demasiado ni emitiera mucho ruido, ajustándose al pie de manera automática, apretando los cordones con un mecanismo que usa una batería recargable con autonomía de cerca de dos semanas.
Estos son algunas de los casos que han marcado tendencia durante los últimos años, pero el mercado de la tecnología y la moda crece a pasos agigantados. Atentos, que muy pronto les mostraremos nuevos ejemplos de este matrimonio que recién comienza.